jueves, 20 de septiembre de 2007
GP AUSTRALIA 2001
Articulo en diario Marca
La de ayer fue otra película de color rojo Ferrari con Schumacher como director. Y también hubo un actor secundario, un debutante estrella con nombre y apellidos españoles llamado Fernando Alonso, que se ganó el respeto de las estrellas. Llegó a Australia con el coche más modesto del Campeonato, un Minardi con el que sólo había rodado 30 kilómetros, y se metió 19º en la parrilla. Sin conocer la fiabilidad real de un motor con cuatro años de vida, Fernando cuidó su primaria mecánica y la llevó hasta lo más alto que podía, el 12º puesto, algo sensacional si tenemos en cuenta de que sólo acabaron 13 de 22. Y Alonso lo hizo, además, por delante de un 'yuppie' con patrocinio y coche millonario llamado Fisichella. Este es Alonso. Otros, con coches más fastuosos, no acabaron. Incluso, el 'niño' de la tierra de la fabada fue capaz de mantener esa 12ª posición pese a una sanción de 10 segundos en boxes por salir más rápido de lo permitido. Lo dicho: un genio. Síganlo de cerca. Esto es sólo el principio. He hablado con mis padres y me han dicho que se iban a acostar, que estaban cansados”, dijo Alonso al poco de bajar de su monoplaza, radiante, y hablar con ellos. “Les he preguntado si me habían visto mucho por la tele”, añadió. En Oviedo la gente no durmió. Su club de seguidores, en La Manjoya, no cabía de gozo. Y menos el alcalde ovetense, Gabino de Lorenzo, para el que el debut de Alonso “no fue suerte, ya se veía que era un gran campeón".